Procede del ensamblaje de dos cognacs, uno procedente de Grande Champagne y el otro de Fins Bois, cosechados en 1914.
La perfección de este gran cognac radica, en parte, en el envejecimiento en barricas de roble durante medio siglo, luego, en 1964, se traspaso a damajuanas lacradas tras haber alcanzado, por evaporación natural, los 40º mínimo legal.
En la cata se notan sus aromas de champiñones de sarmiento y, sobretodo, su incomparable e inimitable "rancio" tan apreciado por los conocedores.